ARTE MAYA: ARQUITECTURA, ESCULTURA Y PINTURA

EL ARTE MAYA DURANTE EL PERÍODO CLÁSICO (300-900 d.C.) Los mayas fueron los creadores de la civilización mesoamericana con mayores logros en arquitectura, escritura, astronomía y cálculos en calendario. Habitaron una región que incluye los actuales Guatemala, Belice, sureste de México, occidente de Honduras y El Salvador. Este territorio comprende tres diferentes zonas ecológicas: una zona tropical conformada por las selvas de Chiapas, Tabasco y Petén, perteneciente a las tierras bajas, una región alta compuesta, al norte, por planicies secas donde el gran problema es el agua (zona del Yucatán), y al sur, se encuentran bosques de clima que varía de templado a frío, según la altura, coincidente con las tierras altas de Chiapas y Guatemala.

La cultura maya se divide en tres grandes períodos, denominados el maya preclásico, el maya clásico y el postclásico maya.

En el mundo maya preclásico se desarrollaron los primeros centros ceremoniales con las denominadas pirámides escalonadas, una gran variedad de cerámicas y figurillas de arcilla, brillantes estucos para decorar las paredes de sus edificios, tallas en piedras monumentales, que en la época clásica cobrarán más importancia, estas piezas servirán como soportes para narrar historias. Dentro de este período también encontraremos la creación de una escritura y una tipología de calendario sofisticados.

En este período encontramos las bases ya asentadas de un arte propio, el cual se caracterizó por la vinculación de éste con cuestiones políticas y religiosas. De ahí que la arquitectura, escultura y pintura esté ligada a los diferentes fines ceremoniales, destacando la celebración del poder soberano. Palenque

Ya en época clásica, y alrededor del siglo II de nuestra era, las culturas asentadas en las tierras altas, se trasladarán hacia la zona del Petén. Tikal pasará a ser la ciudad más influyente, junto con Uaxactún, ambas ciudades marcarán el inicio del proceder del nuevo arte, tanto en arquitectura, escultura y pintura, marcando la estética del relieve y la iconografía idónea en el empleo de las distintas ceremonias políticas y religiosas.

En los siglos posteriores ambas ciudades estados se dejaron influir por la cultura de Teotihuacán, adoptando las costumbres funerarias. También en la arquitectura tomaron nuevas formas y modelos, como la construcción de talud-tablero, aunque las adaptaron a sus necesidades, además de una estética local.

Estas ciudades que se ubican en la periferia del territorio, irán perdiendo poder económico y cultural, en favor de las ciudades posicionadas más hacia el centro, desde las cuales establecen una extensa red de dominio e influencia haca el resto de ciudades, dándose el esplendor maya, posterior al período clásico, de ahí que se le denomine como Clásico Tardío, coincidiendo con los siglos VII hasta el X de nuestra era. Siglos en los que los mayas comenzaron a abandonar las ciudades a su suerte, siendo éstas cubiertas por la selva, las causas de la huida de los mayas de los centros son una combinación de múltiples acontecimientos.

A finales del siglo XI, principios del siglo XII, los toltecas comenzaron a ocupar el Yucatán, estableciéndose en la ciudad de Chichén Itzá, impusieron un nuevo dominio, debido a que éstos eran grandes guerreros, además consigo trajeron el culto a nuevos dioses, nuevas técnicas constructivas, así como un nuevo estilo que se impondrá en el arte. Mientras éstos se hacían con el poder, se fue produciendo una cultura híbrida, que poco a poco fue modificando la cultura clásica maya, caminando hacia ese tercer período.

Construcciones de este período son la llamada Estructura de Caracol o Templo de los Guerreros, Chichén Itzá donde destacan las columnas con forma de serpientes y otras con formas de guerreros. Destaca también de esta época la cancha del juego de la pelota, siendo la de mayor dimensiones en Mesoamérica, con una extensión de 146 m de largo por 36 m de ancho, cuya peculiaridad está en sus paredes, que son verticales, contrastando con las canchas de época clásica que son escalonadas.

Kukulkán, nombre maya para Quetzalcóatl, fue venerado en el templo que se alza sobre “El Castillo”, pirámide escalonada de nueve niveles, conectada con el calendario solar ya que tiene 365 escalones y las escalinatas separan cada fachada en 18 cuerpos, número de meses del año. En los equinoccios los nueve niveles de la pirámide proyectan una sombra que revela una serpiente segmentada en la balaustrada septentrional.Tanto la numerología como la orientación del edificio expresan el año solar.

Observatorio astrónomico conocido como El Caracol. Su nombre deriva de la forma de su planta y de su centro, que parece reproducir deliberadamente el corte de una concha. Bóvedas concéntricas conducen a una cámara situada en el piso superior a través de una escalera de caracol. Tanto la sillería como el abovedado son de gran calidad. Estudios recientes han demostrado que tanto su forma como la ubicación de sus aberturas permiten la observación de los movimientos de Venus.

A partir del siglo XIII no se puede hablar de un imperio maya como tal, debido que las ciudades comienzan a tener un carácter más independiente, se estructuran como ciudades estados, fragmentándose por tanto el imperio maya, aunque pervive la identidad cultural. Un siglo después nos encontramos con alrededor de 16 ciudades que compiten por la hegemonía y el control del territorio, situación que encontró los primeros colonizadores europeos en el 1528, rivalidad que usaron los nuevos colonos para dominar y conquistar el Yucatán.

Los mayas se expresaron artísticamente en la arquitectura, la escultura y la pintura, dotando a cada una de estas expresiones artísticas con unos valores estéticos muy específicos, así como una función concreta, que a continuación describiremos esa evolución en los tres períodos antes descritos, así como la aportación de cada cultura que dominó en cada momento.

La arquitectura maya

Cuando las ciudades mayas fueron descubiertas, estaban en un estado intacto con evidencias claras de abandono, donde solo había indicios de conservación de los grandes templos, por lo que las primeras hipótesis dieron a entender que éstos eran centros ceremoniales, habitados exclusivamente por sacerdotes, gobernantes y el séquito de éstos. Sin embargo, tras los trabajos arqueológicos y su posterior estudio, demostró que en el interior de estas arquitecturas piramidales llegaron a habitar hasta miles de personas, relacionados con el templo central, en habitaciones no muy alejadas de este, con una tipología de cuerpo central. Por lo que las pirámides escalonadas eran grandes núcleos religiosos y administrativos para la población asentada a su alrededor.

Estos primeros emplazamientos prestaban más atención a las ceremonias políticas y religiosas que al tramado urbano de la ciudad, de ahí que la arquitectura se sometía a estas necesidades, estando subordinada a las creencias mayas. La ciudad maya se estructuraba en plataformas escalonadas, en la cúspide del entramado se ubicaban estructuras de mampostería en las plazas altas. La masa y el volumen de cada edificio se calculaban en función de la masa y el volumen de los edificios contiguos, con el fin de tener un equilibrio en el conjunto, que se obtenía finalmente con los escalones y la decoración usada.

Las superestructuras se unían unas con otras mediante calzadas cuyos detalles están sometidos al rigor de la proporción y el diseño, cuidando incluso hasta los mínimos detalles. Amén de estas calzadas, existen otras que unían diferentes poblaciones, en cuyas entradas a los centros urbanos se ubicaban, a modo de arcos de triunfo, estructuras aisladas usadas como puertas de entrada a la ciudad.

Dentro de los centros urbanos destacan los templos piramidales realizados a base de escalones, construidos con grandes bloques de piedra caliza tallada, este material también lo usaban desintegrado, que aplicándole calor y mezclado con otros materiales conseguían transformarlo en un potente adhesivo similar al cemento que lo empleaban para la unión de los bloques de piedra.

Es frecuente encontrarnos la adaptación de los edificios mayas a los distintos desniveles del suelo, de esta forma existe la integración de éstos con el mismo entorno natural, lo que deriva en que estas primeras construcciones se construyeran de un solo cuerpo y las escalinatas fuesen extensas y empinadas, las cuales unían la plataforma inicial con el santuario de la cúspide, recorrido que debía hacerse para realizar las ofrendas. Finalmente, los templos eran decorados con relieves de estuco pintados, en ocasiones los relieves se hacían directamente en las piedras calizas usadas para la estructura arquitectónica, a la decoración hay que añadir la colocación de numerosas esculturas, siendo la cultura maya la que más usó la estatuaria para la decoración con una simbología clara.

Con el paso a la arquitectura clásica maya, se introducen nuevos espacios identificativos, sobre todo en las cúspides de los templos, como son las salas a modo de cresta que coronan la cima de los edificios ceremoniales, dejan de ser diáfanos y en forma de plazas abiertas para ostentar ahora espacios cerrados, caracterizados además por su decoración profusa. Esta nueva tipología se corresponde con los nuevos centros de dominio económico y religioso, como Petén. Otra de las nuevas características introducida de la época clásica proveniente de Palenque, región de Chiapas, las cuales coronaban los templos con bóvedas, éstas estaban en paralelo con el muro central coronada con una crestería más ligera y recortada, a modo de pináculos góticos.

En este mismo período comienzan a aparecer las variantes regionales decorativas, es decir, conviven diferentes estilos decorativos según las diferentes regiones, divididas según mencionábamos antes en altiplanicies. Algunos de estas variantes ornamentales tienen por característica el uso del horror vacui, sistema que se irá imponiendo cada vez más, hasta dar paso al período postclásico. Llama la atención el contraste decorativo entre unas regiones y otras, ya que algunas presentan el uso de columnas, en otras sin embarco son inexistentes, de igual forma ocurre con los motivos utilizados de la naturaleza, mientras que los centros ubicados en la zona de las selvas, emplean la figura humana, los centros de la península de Yucatán usaban sistemas geométricos, desapareciendo por completo la figura humana como recurso ornamental.

Tikal

Otras edificaciones que aparecen en las ciudades mayas eran los palacios. Los cuales presentan una tipología similar a los templos. Construidos sobre plataformas, más bajas que los centros religiosos, divididos en diferentes estancias donde apenas penetraba la luz natural, ya que estas salas carecían de ventanas que comunicasen con el exterior. Estos edificios, por su ostentosidad, se consideran que fueron las residencias de la clase dominante, construido para las élites religiosas y políticas. Sin embargo, se sabe con exactitud que el Palacio de Palenque sirvió como centro ceremonial real y no para albergar a la familia del entonces soberano.

Una característica propia de la arquitectura maya, que no está presente en otras culturas mesoamericanas, es la bóveda de saledizo o falsa bóveda o falso arco, el cual está presente en los palacios. Para su construcción se elevaban las paredes de mampostería, para cerrar el espacio se colocaban piedras planas, con el fin de ir estrechando el espacio y acotándolo por ambos lados, cuyo fin era cerrarlo, dando lugar a la bóveda, la última piedra en colocarse se la denomina piedra de coronamiento, teniendo como resultado este falso arco, que recordaban a las viviendas de los campesinos. Estas bóvedas requirieron de muros gruesos para soportar el peso de la techumbre, que en su interior quedaban espacios pequeños en proporción con las dimensiones de las estructuras.

Otro de los espacios comunes dentro de la cultura maya son los reservados a las canchas de pelota, presente en el entramado urbanístico de las ciudades. Las primeras construcciones tenían forma de I, rodeada por rampas escalonadas en las cuales se reservaban espacios para zonas ceremoniales así como algunos templos de pequeñas dimensiones. Se cree que el juego de la pelota se inició en el área olmeca y que posteriormente se difundió por el resto de territorios. Además de ser considerado como un juego, en él se demostraba un ritual político, simbolizaba la lucha entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, dualidades presentes en la cosmogonía maya. En cambio, la pelota en sí se identificaba con los astros, sobre todo con el sol, entendiéndose éste como la fuente de la vida.

Entre las construcciones políticas y religiosas existe una estrecha relación, ambos poderes presentes en la civilización maya, regían la vida y la costumbre, de ahí que no exista una diferenciación clara entre ambas edificaciones, por lo que no existe una tipología de estilo arquitectónico y decorativo que las diferencie. Ambas arquitecturas poseían plataformas elevadas mediante escalinatas, predominando las líneas rectas en el exterior, mientras que en el interior se hacía a base de cámaras abovedadas falsas, de ahí que la función de la arquitectura maya resulte un tanto complicada para su identificación.

Finalmente, destaca el lugar de emplazamiento de los edificios, donde prima un rasgo común, desde estas arquitecturas debía observarse la astronomía, es decir, la elección de la ubicación de las construcciones estaba sujeta a la visión panorámica del movimiento de los astros. El ejemplo más claro se encuentra en el grupo de edificios hallados en Uaxactún, estas construcciones sirvieron de observatorio, su disposición se debe al movimiento del sol por los templos pequeños, observados desde la pirámide central durante los solsticios y equinoccios, usando la estela situada en sus inmediaciones como referencia.

La escultura maya

La civilización maya dominó la escultura, y especialmente el relieve, tanto en estuco, madera como piedra. Los relieves se ubicaron en el exterior e interior de templos y palacios, en altares levantados en las plazas y los aledaños de los edificios. El tamaño de éstos varía en función a la ubicación, se pueden encontrar tanto miniaturas como obras monumentales, destacando sobre todo las realizadas en piedra.

Dentro de la multiplicidad de variantes y temas encontrados en la escultura maya, destacan aquellas que tienen un fin religioso y político, donde prima la representación de dioses que junto a sacerdotes y nobles, se representan de manera estilizadas con grandes tocados y elaboradas vestimentas, que posteriormente eran pintadas.

Si bien cabe mencionar que la escultura monumental estuvo condicionada por el estilo regional, donde las zonas selváticas usaron el estuco como material más apropiado para la representación de la figura humana, destacando a los gobernantes sobre todo, siendo éste un tema recurrente en los centros urbanos como Copán, Piedras Negras y Palenque. En cambio, en la zona de Yucatán, el material elegido para la escultura es la piedra, en el que se tallaron las formas geométricas, en ocasiones aparece el dios Chad, dios de la lluvia, estas representaciones no estuvieron exentas de la arquitectura, sino todo lo contrario, estaban supeditadas a los edificios que adornaban.

Los relieves se destinaron para adornar los dinteles de las puertas, los paneles de estuco o piedra caliza se destinaron a los templos, ubicados en la escalinata e incluso los techos. Los altares, que cobran una importancia a partir del período clásico, pasan a tener una función de trono, en ellos se solían representar animales felinos, el cual se ha interpretado como la unión entre naturaleza y soberanos, además de que el soberano ha sido elegido por derecho divino.

Destacan además las estelas, que constituyeron por sí solos grandes monumentos de piedras, donde se esculpía no solo la figura del gobernante, sino que se narraban sus propias hazañas para su pueblo. A partir de estas estelas se ha conocido con más profundidad la civilización maya. Destacan así mismo las estelas de los centros de Copán y Quiriguá, realizadas en altorrelieve, alcanzando casi la tridimensionalidad.

Aparte de estos relieves, destacan una estatuaria funeraria de pequeño tamaño, procedentes de tumbas reales, las cuales aportan información del personaje enterrado. Las figuras halladas están realizas en jade, hueso, madera, sílex y obsidiana, no se encuentran trabajos realizados en metal. En la isla de Jaima, se encontraron numerosas piezas realizadas en conchas, algunas con incrustaciones en piedras o minerales, así como figurillas de arcilla hechas con moldes y a mano, policromadas, las cuales representan una variedad tipológica social con un cierto interés realista, la función de estos objetos fueron el de ofrendas.

La pintura mural

Como ya habíamos anunciado antes, la cultura maya tuvo una tendencia al horror vacui, de ahí que las paredes de los numerosos edificios aparecieran con frecuentes escenas realizadas en pintura, de las cuales se han conservado pocos fragmentos intactos. Los restos de pigmentos encontrados apuntan que se trató de una pintura brillante aplicada sobre un estuco húmedo, destacando la planitud de los colores, no existe perspectiva, la cual era conseguida mediante la ubicación en el espacio de las figuras superpuestas, igual a las que se realizaban en el antiguo Egipto. Las figuras representadas se bordeaban con contornos rojos, blancos o rayas negras. Los rostros aparecían de perfil.

La pintura mural mejor conservada son las que se encuentran en Bonampak, en Chiapas, datadas del siglo VIII, cubren los muros de las tres cámaras. Todo el conjunto está conectado entre sí, por lo que esta pintura se presenta como una sola, representa a centenares de mayas en procesión, cuyo festejo es la celebración de la subida de un heredero al trono. En cuanto a las características formales destacan por su naturalidad en la representación, predomina la mancha de color sobre la línea. La representación es cronológica, ya que comienza con el nacimiento del heredero y acaba con la subida al poder, aparecen además sacrificios humanos, en la parte superior hay una franja que está reservado para la representación de los astros y constelaciones, que asisten al evento. Esta representación de frescos pasa a ser un documento altamente valioso, ya que de él se obtiene información referente a la civilización maya, como vestimenta, armas, instrumentos musicales, costumbres y ceremonias.

Otros restos de pintura mural que se conservan en buenas condiciones se encuentran en los centros urbanos de Uaxctum, Palenque, Coba y Chichén Itzá.

Posts  
Recientes